«Oigo, pero no entiendo». La importancia de la rehabilitacion auditiva

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oigo pero no entiendo

Cuando los audioprotesistas iniciamos nuestro recorrido profesional, uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es saber cuál es el audífono más adecuado para cada grado de hipoacusia. Y este podría ser, probablemente, uno de los primeros errores que cometemos con más frecuencia: limitarnos a pensar en audífonos como mera vía de solucionar el problema que nos plantea la persona que acaba de cruzar la puerta de nuestro gabinete.

En realidad, la cuestión va mucho más allá. Pensar en paliar las dificultades de ese sujeto se trata de un complejo proceso que debe tener en cuenta muchos más aspectos que el meramente registrado en el audiograma. Este enfoque global debe hacerse desde cero ante cualquier paciente, pues es bien sabido que un mismo grado de pérdida auditiva reflejada en las pruebas tonales o verbales, puede beneficiarse de diferentes soluciones si valoramos a nuestro paciente como un ser único. Y esto de que cada cliente es un mundo y que por ello, cada solución ha de ser personalizada es algo también muy manido en el plano teórico, pero no tanto en la realidad práctica de nuestro día a día.

¿por qué con los avances tecnológicos de hoy en día seguimos encontrándonos con tanto usuario insatisfecho? Los audífonos son, sin duda, la piedra angular de nuestra intervención, sin embargo, debemos pensar en un concepto integral de rehabilitación audiológica, que junto con el logopeda, tendrá como objetivo mejorar la comunicación de las personas con discapacidad auditiva, tanto con audífonos como sin ellos.

La rehabilitación, en términos generales, trata de perseguir el nivel más alto posible de funcionalidad y calidad de vida. Para ello, es muy importante el papel de la familia quien, junto con el audiólogo, el logopeda y el propio paciente, deben crear ese programa de intervención personalizado en el que todos los participantes conozcan muy bien las expectativas y los objetivos, que serán acordados entre todos.

 

Entrenamiento auditivo: parada clave en el recorrido

También nos enfrentaremos en ciertas ocasiones a disparidad en los datos recabados en la anamnesis, si comparamos la información proporcionada por el paciente con la que nos aportan los familiares. Ante nuestra pregunta ¿desde cuándo tiene estas dificultades para oír?, el paciente podría manejar tiempos como «poco», «menos de un año» o «un par de años como mucho», mientras que los familiares pueden añadir un contundente «y más…»

Esto se traduce en que en realidad, estamos frente a alguien en quien la hipoacusia lleva haciendo mella durante algunos años. Este aspecto es también algo importante a tratar. Es parte de nuestra tarea informar a nuestros pacientes de lo que hoy sabemos de la plasticidad cerebral y de los claros beneficios que supone la adaptación temprana de audífonos.

En la actualidad, es mucha la evidencia sobre la capacidad de nuestro cerebro de reorganización y aprovechamiento de recursos ante la falta de estimulación por alguno de nuestros sentidos, incluso en edades adultas.

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Plasticidad cerebral

Por desgracia, aún hoy en día se siguen escuchando consejos como «espérese a estar peor», «los audífonos no le harán nada en su caso» o «mientras pueda defenderse sin ellos…». Esto enriquece los pensamientos negativos del candidato y favorece enormemente el retraso en la adaptación de la corrección auditiva.

Nos encontraremos, por tanto, ante córtex reorganizados por la deprivación auditiva y la consecuente colonización de la corteza auditiva por otras áreas próximas. La plasticidad del cerebro adulto permitirá, junto con el entrenamiento auditivo, un buen rendimiento de los audífonos. Y esta oportunidad que nos brindan las redes neurales con más años, tenemos que aprovecharla.

Los fallos en la discriminación del habla en presencia de ruido tienen su base en el procesamiento central de la señal auditiva. Si nos limitamos a trabajar en la parte más periférica, las posibilidades de éxito se verán significativamente reducidas, pues estaremos negando a nuestro paciente el acceso a funciones más complejas como la escucha y la comprensión, tan necesarias para una comunicación exitosa.

¿Cómo tiene lugar en nuestra vía auditiva el complejo acto de oír?

La información acústica que recibe nuestro cerebro auditivo ha sido analizada con detalle en diferentes puntos de la vía, fundamentales para que el input que llegue al córtex sea lo más completo posible. Este camino hacia la corteza es lo que conocemos como bottom-up. En esta ruta de ascenso juegan un papel fundamental las denominadas pistas acústicas del habla (formantes, frecuencias anexas, etc.) que ayudarán a «descifrar» un mensaje incompleto, bien sea por unos niveles de audibilidad limitados o por un ambiente ruidoso. Esa tarea de descifrado es lo que en audiología conocemos como cierre auditivo.

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Pongámonos en un supuesto más optimista en el que esta información ascendente estuviera muy completa, pero a pesar de ello, los problemas de comunicación persistieran en ese paciente. ¿Por qué ocurre esto entonces? Ese input, tras ser analizado por otras funciones cerebrales, tiene un camino de vuelta, el conocido como bottom-down, que incluye estrategias de compensación, memoria de trabajo, uso del contexto, cierre auditivo, conocimiento del idioma (Tremblay et al, 2007).

Oír es un acto pasivo (que puede ser compensado por los audífonos siempre que estos proporcionen una señal auditiva de calidad: bottom-up). Sin embargo, escuchar es algo activo, que requiere de habilidades auditivas efectivas que permitan la comprensión del mensaje.

Por ello, parece obvio la necesidad de compensar con los audífonos el deterioro periférico y con un buen programa de entrenamiento auditivo personalizado lo referido al sistema auditivo central. Un rehabilitador experimentado será el encargado de potenciar todas las áreas de trabajo necesarias para la comunicación, tanto las de la vía ascendente como las de la descendente.

Parece no haber mucho acuerdo entre la comunidad audiológica sobre cómo denominar a este tipo de rehabilitación. Algunos consideran que el término entrenamiento auditivo, uno de los más aceptados y extendidos en nuestro país, se queda corto. En cualquier caso, resulta ser un evidente valor añadido a la adaptación audioprotésica. Según Tye-Murray (2014), el entrenamiento auditivo tiene como objetivo ayudar a las personas con hipoacusia a desarrollar su habilidad para reconocer el habla e interpretar la experiencia auditiva usando como vehículo principal la audición.

 

Servicio de logopedia y rehabilitación auditiva

en Audioalba complementamos la adaptación de audífonos con diferentes programas de rehabilitación auditiva, nuestro servicio de logopedia establece junto con el audiólogo un programa de rehabilitación auditiva/cognitiva que junto con la adaptación de los audífonos va a mejorar el estado de comunicación del paciente y los resultados serán mucho mejores

Nuestra clínica:

Audioalba Clinica Auditiva.

C/ Carnicerias, 11
02001 Albacete
Tf: 967210866
Parking gratuito en Villacerrada

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